domingo, 1 de abril de 2007

Assignment 3

¿De verdad existen los “Buenos” profesores y los “Malos” profesores?

Permítame hacer un comentario inicial con respecto a este trabajo asignado, y es que yo creo que es inevitable abrir el corazón si se quiere ser coherente y franco para abordar el tema con transparencia. Es, por tanto, interesante y no se si un poco comprometedor, hablar de este tema con otros docentes y a este nivel, pero me parece muy productivo y enriquecedor.

a. Tres características de los “mejores” profesores:

1) Agradables. La primera cualidad de un “buen” profesor pareciera que no debería ser una cualidad acerca de su personalidad, sino un aspecto relacionado al manejo de su materia. Pero cuando uno recuerda a sus profesores favoritos, creo que es casi inevitable pensar en ello. Recuerdo que lo agradable del docente si se unía al hecho del buen manejo que poseía de su materia, pero lo que yo sentía era que tenía al frente un profesor que era humano, y que disfrutaba de lo que dictaba, por lo tanto hacía que uno también disfrutara de la clase. Eso me pasó con profesores como la de Física y el de Dibujo Técnico en el liceo. Yo siempre digo que me gustó la Física de tercer año, mas la de cuarto no, porque tenía que ver con electricidad y no entendía por qué no me prendían los bombillitos, que no recuerdo ahora sus nombres. Pero analizandolo mejor, creo que lo que me gustaron o no me gustaron fueron los profesores que me dieron la materia, porque en Dibujo Técnico reconozco que en cuarto año también debió haberme gustado, porque pedían trabajos que me gustaban realizar. Sin embargo, el docente parecía “evaluar por evaluar” puesto que le asignaba la misma nota a todos los trabajos, que además era baja. En tercer año había estado en un mejor liceo, y los docentes eran “buenos”. Eran exigentes pero tenían fundamento para serlo según mi manera de ver.

2) Accesibles, es decir, se podía hablar con ellos sin el trauma a la crítica despectiva. Recuerdo que éstos profesores “buenos” que mencioné arriba eran lo que yo llamo bien “accesibles”. El alumno se podía acercar a ellos y preguntarles cualquier duda, lo cual sería considerado como una muestra de interés del alumno por la materia, mas no como algo molestoso o como una muestra de “falta de inteligencia”.


3) Justos. Siempre me ha gustado e importado la justicia. Si debían bajar puntos por alguna falta realizada, lo entendía y respetaba. Si era por ligereza del docente, me desmotivaba bastante.

Tres características de los “peores” profesores:

1) No accesibles. Creo que esta cualidad es sumamente importante en un profesor, y más de materias que requieren práctica como los idiomas, por ejemplo, ya que se aprende ejercitándose, por lo tanto, cometiendo errores y preguntando. Cuando el alumno no se siente libre de ello, las dudas se acumulan, y este tipo de aprendizaje que es acumulativo, va complicándose ya que lo que se haya aprendido en un nivel inferior es básico para seguir avanzando. Si no tienes la libertad de cometer errores sin el temor de recibir, válgame la expresión, una “mala cara”, seguramente las dudas se irán acumulando hasta el punto en que el alumno se puede frustar y por tanto perder la motivación. Creo que entre adultos esto sucede con más frecuencia. Nadie quiere equivocarse ni ser correjido delante de los demás. Un profesor que no busque de disminuir este nivel de ansiedad entre los alumnos de su clase, pudiera hacer del proceso de aprendizaje una experiencia incluso traumática.

2) Que usan ilustraciones con ejemplos claros. La profesora de Física que mencioné me parecía excelente ilustrando de manera visual los princios físicos que enseñaba. Era fácil de entender. Yo creo que el problema de los ejemplos es cuando el docente los da porque debe hacerlo, mas no se detiene a verificar si la clase los comprendió, o se conforma con que la minoría del salón que los haya entendido según su parecer.

3) Indiferentes. Tiene que ver con lo anterior. Es cuando el docente dicta la clase y da lo que tiene que dar porque es el objetivo que le corresponde cubrir, mas no le interesa si el grupo lo o la está siguiendo o está entendiendo lo que él o ella está enseñando.

b. Crees que existen “buenos” y “malos” profesores?

Considero que aunque es muy común escuchar que los docentes somos facilitadotes, que colaboramos con el alumno es su proceso de aprendizaje, del cual éste es responsable, si pienso que la función “facilitadora” del profesor es esencial y marca una pauta en la experiencia del alumno, disponiéndolo o predisponiéndolo ante dicho proceso.
Por lo tanto, si considero que hay buenos y malos profesores. Un buen profesor el aquel que incentiva, motiva y hasta acelera un proceso de aprendizaje. Un buen profesor enamora al alumno con su materia, le da sentido significativo al aprendizaje para su contexto práctico, lo concientiza y mantiene la motivación.
Por su parte, un mal docente causa todo lo contrario. Puede provocar que el alumno se bloquee y sienta rechazo por lo que está aprendiendo, cuando realmente lo está asociando con la experiencia personal que está viviendo con el docente, aunque no tenga que ver o no debería influenciar en la materia que está aprendiendo.
Con esto no quiero quitar la responsabilidad del alumno en su aprendizaje, pero si queremos dar honor a la verdad, sabemos que esto muchas veces sucede. Quizás con más frecuencia en los contextos en que el alumno no eligió lo que debía estudiar, como es el caso de la primaria o la secundaria. Este caso debería disminuir notablemente en el caso de la educación superior.

c. Compara tu idea de “ser docente” ahora que ya lo eres (o estás en vías de) con tu idea de cuando eras estudiante. ¿Hay alguna semejanza? ¿Qué ha cambiado?

Creo que justamente mi experiencia en cuanto a aprendizaje particularmente de idiomas influyó muchísimo en mis principios como docente en la actualidad. Por ello busco de prepararme y me resulta agradable hacerlo, porque sé que ello afectará positivamente en mi clase, y me agrada ver que mis alumnos estén pasando por el proceso de una manera exitosa y no frustante. Y este criterio no implica que todos cumplan los objetivos y aprueben, porque evidentemente y finalmente el proceso de aprendizaje es individual, le pertenece al alumno; pero en caso de no cumplir con los objetivos de la materia, al menos el alumno asume y entiende qué necesita hacer para superar la dificultad que puedan tener con una actitud de optimismo, reto y compromiso consigo mismo, a pesar de lo normal que represente no aprobar una asignatura.
Por su parte el que pasa posee tanto la aptitud como actitud necesarias para continuar con el reto que le quede por delante en su proceso de aprendizaje.
Creo que mi idea de “ser docente” no ha cambiado demasiado, aunque evidentemente ahora es diferente ver y vivir la situación desde el otro punto de vista. Me supongo que habré adoptado los modelos que influenciaron positivamente en mi, aunque no haya sido de manera conciente. Lo que si he hecho concientemente es tratar de mantener lo que considero positivo en un docente, pero también de hacer justamente lo contrario en las partes en las que me parecieron que no favorecieron mi proceso personal de aprendizaje.

1 comentario:

roxy silva dijo...

• ¿cómo le enseñarías a tus alumnos, dependiendo de el nivel instrucción, el verdadero significado de “Carpe Diem”?
El contexto es un elemento esencial para describir el significado de una palabra. Allí se encuentran palabras claves o parafrasis de lo que se quiere significar, lo cual sería expresar lo mismo con otras palabras. Muchas veces, los gestos, las expresiones faciales y hasta las mímicas, dependiendo del caso y de la edad, agregan un valor importante a lo que se está tratando de expresar o escribir.
• Brevemente, señala una anécdota de tu vida como estudiante y/o profesor en donde creas que pudiste haber captado el significado de “Carpe Diem”
Yo considero que el poema en si es bien descriptivo, y hasta te lleva a imaginar el significado de "Carpe Diem" de una manera hasta visual. Se trata de una descripción maravillosa del sentido de vivir, de creer en nuestros valores e ideales, de disfrutar la vida en el ahora, que mágicamente te envuenve en medio de una descripción de principios para una vida plena.